miércoles, 15 de enero de 2014

David Afkahm. Nuevo director de la Orquesta Nacional de España.

Siempre es un enorme placer fotografiar a la Orquesta Nacional de España. Poder hacerlo en el estreno de su nuevo director lo es aún más.
Las energías y el carisma que trasmite este chico están fuera de toda descripción.
Bienvenido seas a la OCNE y esperamos que para mucho tiempo.










Fotografías de los momentos finales de "Titán" de Mahler. Energía, emoción, el público de pié atónito ante lo escuchado ©Fernando Marcos. www.artefimero.es



Un revulsivo para la OCNE

El director David Afkham impresiona con Mahler y hace brillar a Stutzmann.
RUBÉN AMÓN / Madrid.

Publicado en la sección de Cultura de "EL Mundo", el día 14 de Enero del 2014.

"Podría decirse que este fin de semana tuvo lugar el concierto del año en el Auditorio Nacional de Madrid. Es verdad que esta impresión, más o menos eufórica, se resiente de que sólo llevábamos 12 días de 2014, pero no va resultar sencillo hacer la competencia al programa que dirigió David Afkham entre el viernes y el domingo.

Primero, porque fue capaz de poner el cartel de «no hay billetes» en tiempos de crisis y de saturación. En segundo lugar, porque su capacidad para estimular a los músicos de la Orquesta Nacional augura una relación fabulosa. Y en último término, porque el concierto alojaba la sensibilidad y la credibilidad artística de Nathalie Stutzmann.

Fue sobrecogedora su lectura de los Wesendonck Lieder. Insistimos en la idea de la lectura porque la cantante francesa interiorizó las palabras del ciclo de canciones hasta darles el vuelo de una música sobrenatural, precursora de Tristán e Isolda, curiosamente el mismo día en que se estrenaba la ópera de Wagner en el Teatro Real.

Ya sabemos que Stutzmann no tiene un instrumento poderoso ni voluminoso, pero la orquestación delicada de Henze y la concepción camerística de David Afkham redundaban en el enfoque intimista e intenso de la matinée madrileña.

Impresionaba la oscuridad de la voz de Stutzmann. Lo hacía su implicación en los textos del propio Wagner, como si le dolieran el pesimismo y la desdicha del amor insatisfecho con que el compositor germano exorcizó su relación con Mathilde Wesendonck o trató de concederle una oportunidad en el ámbito evanescente de la música.
Reaccionó el público con entusiasmo. Más lo hizo aún en el desenlace de la Titán de Mahler, reconociendo los méritos de una versión corpulenta e imponente, sensible a los pasajes líricos y atenta a las claves vanguardistas, pero también exenta del sentimen- talismo y del edulcoramiento con que tantas veces se nos divulgan las sinfonías del compositor bohemo. Y quien dice bohemo dice apátrida, pues compartimos con Arnoldo Libermann la impresión del vacío identitario que retrataba el exilio de Mahler. Exilio geográ- fico, religioso y hasta psicológico, aunque no hemos venido exactamente a hablar de Mahler, sino a reconocer el acierto que implica el fichaje de David Afkham como revulsivo de la Orquesta Nacional.

Un director carismático y elegante, dotado del talento para comunicar, pro- visto de una personalidad y de una musicalidad que despiertan la misma fascinación entre los pro fesores de la ONE y entre los aficionados, puestos en pie estos últimos como quien reconoce la aparición de una figura mesiánica" Rubén Amón.